martes, 3 de agosto de 2010

Prefacio: Barcelona - Pre-parativos

Tengo la lista preparada hace días. Un poco de esto y un poco de aquello. Material de supervivencia para un peregrino sin destino. Lo justo para avanzar sin tropezar. No me voy a gastar mucho. La esencia del peregrino es la supervivencia y el sufrimiento limitado. No quiero placeres, no quiero disfrutar. Quiero un viaje como el que hace años vivieron nuestros antepasados. No MP3, no móvil, no comunicación externa. Limpieza física y psíquica de daños externos. Solamente contactar de tú a tú con la gente, de corazón a corazón, sin políticas ni nacionalidades, ni idiomas. Sólo el lenguaje del corazón. Será un viaje hacia un destino, pero un viaje en el sentido más profundo de la palabra. Porque será un movimiento de atrás hacia delante constante, un pasar y pasar de paisajes y caminos y personas, y tiempos, y vientos y mareas... Llevaré un diario que publicaré al llegar y una cámara para retratar todo lo que pase de importancia. Me dejo llevar por el viento, quiero limpiar mi alma de interferencias radioeléctricas e influencias malignas. Quiero creer que el mundo aún es posible curarlo. Que existe la felicidad. Y que puedo llegar a ella caminando.